Miro tu fotografía y me acuerdo de algo que leí sobre un padre y su hija. Él la escuchaba un problema que había tenido en el colegio y sentía y la sentía y pensaba y se pensaba y sólo deseaba que dios no fuera sordo y que le pudiera destinar a él todo el dolor que el mundo tenía preparado para ella...
No entiendo tantas cosas. No entiendo porque eliges contra ti. No lo entiendo. No lo consigo entender, de verdad que me he esforzado, trato de escucharte, de leerte el pensamiento como si estuviera escrito en otro idioma, de escudriñar en tus ojos una respuesta, una palabra. Una luz de lo que fuiste. Una luz de lo que eres. Y no entiendo nada.
No entiendo la brutalidad. No entiendo que no te ayudes, que no te dejes ayudar. No entiendo que no huyas, que no te dejes huir. Que te dejes a la brutalidad. Que no te dejes al amor. Al amor de verdad quiero decir.
Podrías ser tan feliz, si te dejaras, si te dejaras al amor.
Que cosa más tonta, no te parece? Ser feliz, qué fácil, qué dificil. Yo tampoco sé, pero podemos aprender juntos.
Por qué no te dejas huir?
Tienes dos enemigos, a cual peor. La brutalidad a la que te sometes. Y tú misma. Enemigos que te hacen prisionera.
Tu enemigo también es prisionero de sí mismo y nunca, de verdad, nunca va a dejar de serlo.
Dónde coño están tu alas? Dime. Y las busco.
Te acuerdas de ese día? Quiero decir ese día. Lo has olvidado? De verdad? No lloré ese día. Había que tener la sangre fría y cuidar. Y cuidar con las manos y los abrazos, y cuidar con la inteligencia y la palabra. Ese día no lloré, no debía, así que no podía. Había que ser la cabeza y la calma.
No puedo olvidar tu cara de entonces, que no era tu cara. Totalmente deformada por la brutalidad, por el odio, por las hostias.
Te hice una fotografía. No sé si te acuerdas. Yo no puedo olvidarla. La miro a menudo y cuando no está lo suficientemente nítida la miro también en la galería del teléfono. No puedo borrarla. Ahí está, rodeada de imágenes de momentos felices como una isla de pena negra.
Ahora sí lloro. En esta soledad de ti no tengo que representar nada.
Siento. Te siento.
Y lloro. No sé si tú lloras, yo lloro de pensarte, de sentirte.
Ojalá pudiera hacer algo más que llorar por ti... No sé. Inútil. Totalmente inútil para esto.
Dónde están tus alas? Y te las traigo.